Dime qué oyes y te diré quién eres

Dime qué oyes y te diré qué EDAD tienes

 

 Dime qué oyes y te diré qué EDAD tienes

Post – Björk

Por: Santiago Alpizar ( edad 8 años)

El disco que escuché se llama Post. Mi primer contacto con el disco fue la portada, ahí encontré colores brillantes y pensé que iba a ser un disco muy emocionante. Cuando lo escuché la primera vez, no me pareció moderno ni nuevo; creí que era música viejita, como de los 50. Después lo escuché bien y pensé que seguro era más moderna, como de los 2000 para adelante. Post está variado. Hay algunas canciones padres y otras demasiado cursis y feas. El disco me gustó por los ritmos que tienen las canciones y los instrumentos que se tocan en ellos. Las canciones que más me gustaron fueron “It’s Oh So Quiety “Army of Me”, porque son las más emocionantes. En “It’s Oh So Quiet” me siento como en un musical donde veo a una mujer volviéndose loca, primero habla muy bajito, y luego grita como Hulk. Eso está padre. La canción de “Army of Me” me gustó porque se siente como alguien regañando a otra persona para que lo dejen en paz. “Possibly Maybe”, “Hyperballad” e “Isobel” no me gustaron nada porque se me hicieron demasiado cursis. Me gustó su disco, porque aunque no hable bien inglés, su voz y sus ritmos me gustaron. No la conozco en persona, pero aquí entre nos se me hace muy fea, y por las letras de su disco se ve que necesita chavo.

 

OK Computer – Radiohead

Por: Ernesto Enríquez Usó (80 años)

 Primero que nada quisiera aclarar que soy un apasionado de la música clásica, por lo que mi opinión acerca de la banda Radiohead y su disco OK Computer puede resultar desagradable para el público. El inicio del disco, irónicamente, me pareció lo mejor que hay que ofrecer dentro de este compilado de canciones, ya que me gustó la alegría melancólica que proyecta “Airbag”. Al escucharla pensé que me esperaba una grata sorpresa musical. Desgraciadamente, al terminar esa canción todas mis esperanzas se fueron para abajo. Me encontré con un disco lleno de música bien ejecutada, pero sin sentimiento alguno. Mi visión de este disco es que la banda cuenta con buenos músicos, pero intenta ser música sentimental, lánguida, y la verdad es que no logra proyectar nada. No sé en qué genero encasillar este tipo de música, pero creo que aunque los ritmos son muy lentos, no tienen el poder de un blues como para llevarme a un lugar depresivo o hacer que me llene de lágrimas. “Airbag”  es una canción un poco más alegre, con más contenido y más guiado hacia lo que siento que quieren lograr, pero la encuentro impregnada del mismo error que impera en las demás canciones: un ritmo de constante monotonía.

 

Work and Pray On – The Paramount Singers

Por: Santiago Gómez (19 años)

 Si la música se tratara simplemente de la música, este disco sería tan insignificante como cualquier reinterpretación de un cancionero popular. Sin embargo, Work and Pray On transforma la tradición del gospel en una lección de vida. El disco cuenta con 20 marchas e himnos de gospel puro, ninguno escrito por el grupo. Las armonías de seis voces abundan sin desafiar los acordes del género.  Los aplausos no hacen más que llevar el ritmo elemental. Es un disco que en ningún momento desafina, pero por lo mismo, termina siendo soso. ¿Qué más se puede esperar de un género que sucumbió hace más de media década? No mucho, pero quizá una historia detrás. Work and Pray On, lanzado en 1992, es el primer disco de los Paramount Singers desde 1955, el primero bajo ese nombre, y el primero a capella. Conocidos originalmente como The Paramounts, activos desde 1936, nunca obtuvieron la popularidad de otros grupos de la época. Aun así, siguieron presentándose en vivo hasta mediados de los 90. A lo largo de esos 50 años, la banda cambió de formación, perdió miembros, y por si fuera poco, dos de los integrantes pelearon en la Segunda Guerra Mundial. Es imposible que estos cantos celestiales comuniquen el mensaje de dios a una audiencia contemporánea. Sin embargo, la carrera de los Paramount Singers retrata una convicción al arte que hoy en día es inexistente. Ésa es la belleza del disco: el sonido infalible de aquellas voces añejadas.

  

Los Angeles – Flying Lotus

Por: Gerardo Cantú (41 años)

 Un músico completo no sólo en su estructura, que define los momentos a través de soluciones acústicas con cadencia efusiva, y aprovecha y logra desplazar tenuemente la huella que dejó el jazz de The Future Sound of London y The Art of Noise, que involucran el ambiente citadino y la experiencia social en su música. Este disco en especial podría haber sido un excelente soundtrack para Blade Runner, al fin y al cabo las dos obras conforman un tributo a destiempo a una de las ciudades más impresionantes. No es difícil apreciar el grado de realismo que imprime el artista al convivir in the hood, intenso, tenue, vivo y hermético; al mostrar lo plástico y sintético del ambiente protechno, es menos difícil quedar inmerso e hipnotizado por el ritmo mágico y soft de esta obra. Tomando sonidos reales, los combina en espacios que por sí solos entregan al público una perfecta solución de espacio y ambiente profundo. No expone sonidos al azar, cada uno de ellos fue minuciosamente elegido dentro de una vorágine de experiencias vividas, decadentes, reales, para las cuales crea pequeñas sinfonías. Es un concepto sólido y único, en el cual Flying Lotus deja de pensar como productor para transportarte a una de esas calles soleadas en un barrio extraño en el que el color y sus extravagantes actos dan vida a una escena de silencio infestada electrónicamente de momentos.

 

Black Sabbath – Black Sabbath

Por: Andrés Reyes Torres (6 años)

 Me pidieron hacer una reseña de Black Sabbath. Cuando empezó a sonar la música, sentí algo raro en mi corazón. Me hizo pensar en cosas raras de la naturaleza; también en algunas canciones sentí tranquilidad, no sé qué más… siento noche, siento oscuridad. Me gusta mucho la voz y la guitarra, el sonido de la armónica me gusta mucho… ¿también hay trompetas? Me gusta el ritmo y el solo de la guitarra, siento padre, en especial cuando suena la batería; me gusta cómo suena toda la canción “Wicked World”. La batería y la guitarra son mis instrumentos favoritos. Me encantaron todas las canciones. Le recomendaría el disco a mis amigos.

 

Lonerism – Tame Impala

Por: Sol López (75 años)

 El disco me gustó mucho. En la canción de “Why Won’t You Make Up Your Mind los acordes de los tambores del inicio me recordaron cuando vi La danza del venado en el teatro, hace muchos años, y cuando se empieza a escuchar el coro, me imagino a varios muchachos bailando en la playa. Luego, en “Feels Like We Only Go Backwards me recuerda a un niño que vive muy alegre escuchando esa música con colores psicodélicos. Ves colores, pero no sabes qué hacer, porque son tantos y bonitos, pero unidos se ven y se sienten muy bien. Toda esta onda me ha gustado porque la viví a mi modo en los años 70, y me gustaba en esa época vestir con la combinación de colores morados con verdes. Al comienzo de la canción “Elephant”  me imagino soldados de juguete marchando a ese ritmo; también existen muchos sonidos que no conocía, digo, me gustan porque son muy diferentes, pero me pregunto con qué se tocará eso… [referencia a los sintetizadores] En general es un disco que me gustó mucho, hasta lo podría poner en mi casa. Me agradan las voces de los muchachos, es muy fresca. Me los imagino de gorra, con pantalones acampanados.