Los rumores que se han colado son varios. Desde la revelación del cast encabezado por Micheal Keaton (el Batman darks de Tim Burton) cada noticia sobre la última película de Alejandro González Iñárritu ha sido bienvenida con emoción. Que si es una comedia, que si está filmada (por Lubezki) con una técnica similar a La Soga, de Hitchcock, para aparentar que se trata de un mega plano secuencia, que si es la consagración de Keaton, que si Emma Stone, que si Edward Norton, que si Zach Galifianakis y Naomi Watts… absolutamente todo lo que se ha dicho sobre Birdman hace más y más emocionante el hecho de que el Festival Internacional de Cine de Morelia regrese este 2014 con su 12ª edición y una programación impresionante a la que esta quinta entrega de Iñárritu dará banderazo de salida.

El teléfono no deja de sonar en las oficinas del FICM y en el vaivén de gente me ofrecen un poco de agua. Acepto para esperar mientras llega Daniela Michel al edificio en la Roma donde ya tienen apilados los paquetes con las invitaciones, los programas, los boletines y todo lo que se repartirá durante los próximos 9 días. Daniela llega y ofrece disculpas. La reunión se prolongó pero ya está lista para empezar. De camino a su oficina hay un póster enorme de alguna edición noventera del Festival de Cannes. Entro y veo que Daniela ya lleva dos cafés y me cae el veinte de que la noche anterior apenas había sido la conferencia de prensa. La noticia de que Birdman es la película inaugural, además de las anunciadas visitas de Juliette Binoche, Amos Gitai y el propio Iñárritu, entre otros (hasta hay rumor de que Di Caprio, que está filmando The Revenant con Alejandro, viene también), están fresquecitas y ella en el medio de todo.

El trancazo de la conferencia ayer fue Birdman y a partir de esto quiero que platiquemos de cómo ahora con Iñárritu y el año pasado con Cuarón estableces esta idea de exhibir películas de cineastas mexicanos pero que ya se encuentran a un nivel altísimo. ¿Qué tan complicado es para el FICM mantenerse en esta línea y acordar que películas como esta o la de Cuarón sean las inaugurales?

Daniela Michel: Claro que es complicado porque, por ejemplo, en el caso concreto de Alejandro, él se encontraba, o, bueno, se encuentra en pleno rodaje y por eso le agradecemos el tiempo que se toma para venir a presentar su película, pero también tiene que ver con que hemos estado trabajando de manera muy constante. Yo tengo la fortuna de conocer a Alejandro desde antes de que hiciera Amores Perros, por ahí en los 90’s, cuando hacía comerciales. Él siempre me apoyó con lo que yo hacía, que eran las Jornadas de Cortometraje Mexicano y por eso tenemos una buena amistad, además de que le tengo un respeto muy profundo. Es muy generoso de su parte lo que está haciendo por el festival. Pero sobre todo es un asunto de relaciones que se van formando con años. En 2010 inauguramos con Biutiful y yo siempre he estado en contacto con él y con Alfonso (Cuarón), que lo conozco desde que era alumno del CUEC. Entonces, te digo, son cosas que ocurren, que se juntan, aunque sí resulta difícil por cuestiones de itinerarios o fechas…

Pero esta vez coincidió perfecto, ¿no? Justo se acaba de estrenar y traer mucho ruido…

DM: ¡Exacto! Y estuvo en Venecia, acuérdate. Tuvo el mismo trayecto que Gravity, de hecho. Y yo creo que eso habla mucho del interés. Por ejemplo, hablando con la gente de Twentieth Century Fox, ellos decidieron adelantar el estreno por que se dieron cuenta de que la gente la quiere ver. Es una película muy fuerte, muy diferente, muy original. Es extraordinadria, de verdad, a mí me parece una obra maestra y estoy muy contenta de poder usarla para inaugurar y celebrar el talento de Alejandro, que siempre toma riesgos y es tan arrojado, tan valiente y creativo. Es brillante. Y claro, ellos también vienen porque, además de presentar sus películas, les gusta celebrar que el festival apoye a jóvenes cineastas mexicanos y saben que aquí es el punto de encuentro.

Nada más de cine nacional tienen una selección de más de ochenta títulos, además de muchos más de otras partes del mundo. ¿Cómo logra el FICM, en un creciente número de festivales, esta exclusividad al grado de hacer que muchos realizadores dejen pasar otras oportunidades para exhibir sus trabajos?

DM: Nosotros nunca nos hemos apartado de la misión y esta es apoyar a los jóvenes cineastas mexicanos. Nadie de aquí salió de la nada. Yo llevo más de veinte años trabajando en pro de la juventud que hace cine en este país, desde las épocas de las Jornadas de Cortometraje que te conté. Entonces la gente confía y saben que somos un proyecto sólido, que no va y viene. Yo llevo todos estos años trabajando continuamente en esto. Además de que somos muy firmes. No somos, por ejemplo, un festival que se hace mercado, no somos un festival que busque ser “latinoamericano” o “internacional”. Para nosotros el compromiso es México, el país invitado es México y el discurso es México. El ser algo tan específico y no apartarnos de ahí nos da credibilidad. Y hemos crecido. Antes no había premios de largometraje porque no se producía lo suficiente y, en lugar de enfocarnos en, no sé, un premio a largos latinoamericanos, decidimos mejor esperar. Eso es algo que le gente nota, ese compromiso, y les gusta. Saben que desde siempre hemos apoyado el talento de gente como Julián Hernández, Fernando Eimbcke, Rigoberto Pérez Cano, Rodrigo Plá o Cuarón y toda esta gente que finalmente, año con año, siguen diciendo “yo quiero ir a Morelia”. Y eso es bonito.

Y pasando a lo internacional, llama mi atención que traen unos invitados padrísimos. Desde el jurado y gente como Juliette Binoche. Pero más allá de eso, me interesa que me cuentes cómo se arma la programación ya que hace tiempo platicaba con Óscar Uriel y él me contó cómo descubrieron juntos Whiplash, que estrena en el festival, mientras ambos la veían en Cannes y cómo desde ahí empezaron tus intenciones de traerla.

DM: Sí, claro que me acuerdo, la vimos este año en Cannes…

¡Exacto! Es sabido que vas a varios festivales alrededor del mundo, además de Cannes, y seguro ves muchas películas antes que nadie en este país. ¿Qué tanto tú y estas relaciones de las que hablabas hace un rato influyen en la programación y qué tanto es trabajo de un equipo de programadores? Y es que traen cosas como los Dardenne, la ganadora en el Festival de Berlín (Black Coal, Thin Ice) y la ganadora de la Palma de Oro en Cannes…

DM: Trabajamos muchísimo, esa es la verdad. Yo trabajo durísimo y me involucro mucho con la programación, que para mi es la parte más importante. Y sí, como dices, voy a Cannes y voy a Berlín, gracias a eso es que este año viene por tercera ocasión Thierry Fremaux. Y es que es muy importante este tipo de contacto. El hecho de que ya haya venido Kiarostami o Assayas, por ejemplo, hacen que sea más fácil convencer a Juliette Binoche. Y entonces se hace un círculo que va creciendo. La relación de festivales es muy importante. Yo este año fui jurado en varios, además de Cannes, y te sigues encontrando a la gente, creas relaciones. Volker Schlondorff vino hace tres años y nos hicimos muy cuat…muy buenos amigos y entonces ahora nos prestó una película suya que se llama Baal, con Fassbinder, que estuvo prohibida más de cuarenta años en Alemania. Bela Tarr también es buen amigo, por ejemplo, recién coincidimos en Sarajevo. Y como para nosotros es muy importante mantener la calidad de la atención a todo el mundo, obviamente desde el público hasta gente como Tarantino sigue viniendo año con año, así de positiva es la experiencia.

– El Festival Internacional de Cine de Morelia se lleva a cabo del 17 al 26 de octubre. Visita moreliafilmfest.com para más información y compra de boletos.

 ESTA COBERTURA ES TRAÍDA PARA TI POR CINEMA TRADICIONAL

 

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