DARDENNE 

Por: Klaw C. Sáenz / @klawsaenz

 

“A veces pienso que en el fondo de mí (y quizá también de mi hermano) hay un miedo al humano que somos, un miedo al mal de que somos capaces, del que soy capaz.

Quizá para exorcizar ese miedo mostremos el trabajo del mal”. 1

 Luc Dardenne

Con un Gran Premio del Jurado de Cannes y dos Palma de Oro bajo el brazo, la carrera cinematográfica de los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne es una de esas que son dignas de contar y revisar. Se remite a finales de los años 70, con la realización de algunos documentales, posteriormente, en 1987 darían a conocer Falsch, su primer largometraje de ficción; el reconocimiento a su trabajo por parte de la crítica internacional no llegaría hasta su tercer filme, La promesa (1996), y se consolidaría con Rosetta (1999), película que se haría acreedora a la Palma de Oro en la edición número 52 del Festival de Cannes. A partir de entonces todas sus cintas han participado en la sección oficial del afamado festival de la costa francesa, y con ello los premios y el éxito no se han hecho esperar, prueba de ello es que en 2002 El hijo obtendría el Laurel por mejor actor; para 2005 ganarían su segunda Palma de Oro, con la cinta El niño; mientras que tres años más tarde El silencio de Lorna sería galardonada con el reconocimiento a mejor guión; finalmente, en 2011, su película El niño con la bicicleta se alzaría con el Gran Premio del Jurado en Cannes, uno de los más cotizados del festival.

Este 2014, Jean-Pierre y Luc esperan repetir el éxito con su más reciente trabajo, Deux jours, une nuit, protagonizado por Marion Cotillard y Fabrizio Rongione, con la que podrían ganar su tercera Palma de Oro, la cual fue presentada el pasado 20 de mayo. Durante su primera proyección en el Festival de Cannes, recibió una gran ovación. Deux jours une nuit es un drama laboral, que cuenta la historia de Sandra, una joven que con ayuda de su esposo Manu tratará de convencer a sus colegas de sacrificar sus bonos para que ella pueda conservar su trabajo.

El sello Dardenne

Con cada una de sus cintas, los hermanos Dardenne han ido desarrollando y puliendo su estilo, el cual se caracteriza por ser realista, naturalista, humano, crítico, siempre cuestionando la moral y ética a través de las historias que narran, todas viscerales, profundas, contadas con un dramatismo extraordinario y un manejo de cámara que lleva al espectador justo a un lado del personaje central, casi persiguiéndolo llegando a ser intimista, vertiginosa pero al mismo tiempo poderosa por su objetivo social que nos recuerda al neorrealismo, sólo que en este caso es más intenso y agudo.

Éste se ha convertido en el sello particular de los hermanos Dardenne. Dentro del firmamento del cine contemporáneo, su visión explora temas socioculturales que van más allá para sumergirnos en relatos que desarrollan a partir de ideas improvisadas pero que tienen su origen en personajes reales, tomados del entorno que se cruza con los ojos de ambos realizadores, a veces de manera inesperada o casual, como el caso de El niño, película que se inspiró en una joven mujer que veían pasar todos los días empujando un cochecito con un recién nacido dentro, durante el rodaje de El hijo, la ausencia de la figura del padre los inspiró a desarrollar el guión.

Sus filmes nos sumergen en universos complejos, perturbadores, de una fuerza y profundidad demoledoras, con un discurso directo que en ningún momento  caer en el cliché del sentimentalismo, y eso lo hace más duro, frío y realista; en el que los conflictos aparentemente parecen estar justificados por muy injustos que nos parezcan. Son narraciones en las que vemos al padre de familia perder su empleo, experimentar una ruptura familiar, la pérdida de un hijo y la separación de la esposa (El hijo), o por el contario, la ausencia de la figura del padre o la madre (en El niño, El niño de la bicicleta), un matrimonio que se lleva a cabo por conveniencia (El silencio de Lorna) y otras situaciones igual de complejas y dolorosas.

Podríamos decir el trabajo de los hermanos Dardenne está muy cerca del documental, género con el que se iniciaron, con el que proyectan sus miedos y preocupaciones, de ahí que sea tan personal. Son documentos vivientes en los que desfilan personajes de clase baja, algunos sin estudios, sin empleo, en crisis, delincuentes y con pocas probabilidades de prosperar, inmersos en ambientes marginales y de desesperanza, en su mayoría desplazados, excluidos a la fuerza, y por eso la constante búsqueda de una explicación, de una solución, del amor, de un lugar en el mundo a partir de la situación que están viviendo, de la supervivencia; es por eso que en sus historias, como en El niño de la bicicleta, al final el amor y la esperanza triunfan, son la salvación de Cyril (Thomas Doret), el personaje principal. Justo estas historias, temas, personajes y sus comportamientos, marcan también el estilo de Jean-Pierre y Luc Dardenne.

Como cine social es un cine de valores, en el que habita la eterna dicotomía entre el bien y el mal, es el reflejo de una sociedad llena de prejuicios, pero también es un discursos que cuestiona la ética y moralidad de los espectadores, es por ello que los hermanos Dardenne esperan una reflexión por parte de espectador.

(1) DARDENNE, Luc: Detrás de nuestras imágenes (1991-2005). Plot Ediciones, Madrid, 2006, 330 pp.   

el niñoEl niño con la bicicleta (2011)
lornaEl silencio de Lorna (2008)

Marion CotillardDeux jours, une nuit (2014)

dardenne

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