Por: Mariana Mata

Fotos de Jonás Frape

El día dos del Corona Capital 2015, fue sonoramente destructor. Los escenarios estuvieron considerablemente llenos, en comparación con el primer día. Y las bandas que se presentaron hicieron vibrar al cúmulo de personas en busca de una experiencia sonora. Sin duda, fue una fiesta de destrucción a los sentidos que nos recuerda que el ritmo es un hecho universal. Lo más destacado del día 2 a continuación.

Desde el Reino Unido The charlatans presentó los vestigios sonoros de lo que un día fuera la escena musical en Manchester. Tal como en los días de The Factory, el órgano multplicador de sensaciones vibro en el escenario Corona Light en punto de las 6:10 de la tarde. Este recuerdo sonoro, tal como los Happy Mondays o los Stone Roses es suave y corrosivo al mismo tiempo. Desde 1989 The Charlatans nos llevan a una fiesta donde la imaginación es el límite.

The Charlatans

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En el escenario Corona se presentó Spoon, banda originaria de Texas que visitaran México hace cinco años. A través de un folk perfectamente ejecutado Britt Daniel, Jim Eno, Rob Pope y Erick Harvey marcaron el ritmo justo, un breve y disfrutable descanso para proseguir en un día lleno de bandas míticas a las cuales escuchar. Spoon sin duda alguna merecen una revisión profunda, son más que el sonido de The Underdog o The way we get back y es un placer escuchar la ejecución tan precisa. Sin duda son ortodoxos del sonido.

Spoon

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La noche de destrucción y poder al puro estilo rock and roll nos llevó a Primal Scream. Una de las grandes presentaciones del día. El sonido: oscuro, sucio, pure rock and roll spirit, a través de un bajo destructor, de guitarras incendiarias y de maracas salieron para destruir a la audiencia. Escocia sonó en México: Bobby Gillespie (el amo de la voz), Simone Butler (la diosa del bajo), Andrew Innes, Barrie Cadogan, Martin Duffy, y Darrie Mooney revivieron la década de 1990 a través de su justo y preciso sonido.

En el escenario Corona, en punto de las 9:10 de la noche apareció el verdadero sonido de la generación de 1990. Perdición, vibración, reconocimiento, reutilización, y sobre todo las palabras que definen lo que la vida debería ser: EAT, SLEEP, RAVE, REPEAT. Fatboy Slim trajo la alteración de los sentidos a través del sonido. A través un discurso visual en que queda claro que somos hijos de la posthistoria, no miramos al pasado, lo reciclamos. Esta alteración sonora nos presentó, tal como David Byrne lo plasma en Como funciona la música, una experimentación musical: con sampleos que van de Brasil y la samba a los White Stripes, a house of pain con jump arround, a Charlie XCX, pasando por los Beastie Boys, Nuxx (Born Slippy), y los Chemichal Brothers. A todos un tributo, a todos una noche para saltar y bailar como nunca.

Fatboy Slim

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Las guiatarras salieron casi de manera simultánea en el escenario Doritos con los Pixies,  y en el escenario Corona Light con Ratatat. Ambas bandas explotaron a los fanáticos. Los Pixies como siempre cumplen, ejecutan a la perfección, alteran a la audiencia: en su mayoría fanáticos o sólo mirones que conocen tres canciones. Sin duda son tan buenos como siempre, y en cada una de sus presentaciones en México deja un buen sabor de boca. Ratatat por otro lado nos recuerda la supremacía de las guitarras y los bajos. Vibrantes es la palabra que define su presentación. A lado de los parlantes: las cabezas explotaban.

Para cerrar este día se presentó Chromeo, quien tardó más de 15 minutos en aparecer, y terminó antes de lo esperado. A pesar de los rechiflidos del montón de personas listas para bailar, Chromeo hizo moverse a la audiencia con ese sonido pop ochentas que funciona a la perfección. Al terminar Calvin Harris, continuó con la fiesta de baile y destrucción sonora. Aún sigo sin saber porque se congregaron tantas personas en este escenario. El DJ no es nada extraordinario, lo cual me deja con una duda sobre el Corona Capital: ¿cuántas personas en verdad iban a escuchar a más de las bandas que este festival repite? ¿Cuántas personas iban a ver sólo a Calvin Harris? ¿Cuántas personas sólo van por ser un evento de renombre? Las dudas seguirán ahí, como en cada festival.

Primal Scream

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