Por: ElAveRapaz

“Give light, and the darkness will disappear of itself.”

Desiderius Erasmus

 

Decía Susana López por ahí del 2001 durante un seminario del Centro de Capacitación Cinematográfica que la fotografía en cine no era solo ver una pantalla bien “bonita” con paisajes y florecitas brillando lindo.

Vaya que cargaba con todo el peso de la razón en aquellos días de antaño. Ya idos y vividos…algunos muy bien, otros mejor, otros sin ganas. Hablar de la “fotografía” de una película no se puede resumir a la estética (o falta de) en un solo plano—un cuadro de los 24 que corren por segundo. O varios. Se debe hablar del sin fin de fotogramas que forman un film y más bien cómo estos se gestionan en un todo. Se debe de hablar de un conjunto de imágenes que si es bien trabajado será parte del lenguaje a través del cual y no con el cual se contará una historia. Sea el tema que sea. Consideremos esto entonces; el cinefotógrafo antes que nada pone, deja o quita luz. Toma decisiones tales como: dónde posicionar la cámara, qué filtros se usarán, qué lentes serán los ideales, cómo se moverá la o las cámaras, si será mejor un close-up, un medium shot o un master y un tanto más de ejecuciones del tipo que son claves durante cualquier rodaje. Normalmente, el director dará las ideas o la visión o inclusive tomará algunas de estas decisiones. Pero en trabajos desde buenos a sublimes, utópicamente el fotógrafo traduciría los deseos y las imágenes que tiene un director en su cabeza y simplemente lo guiaría para pasearlas cerca de la realidad y aterrizarlas en el celuloide.

Éstas son, a grandes rasgos, las responsabilidades de un director de fotografía y de nuestra bella, pero malbicha tierra, donde han salido varios y muy chingones. Salta inmediatamente y bien alto el nombre de Gabriel Figueroa el otrora fotógrafo de films como Los Olvidados de L. Buñuel, Enamorada de “El Indio” Fernández, y The Night Of The Iguana de J. Huston, por nombrar algunos que realizó el maestro a lado de otros maestros. Inclusive—y para deleite de connoisseurs como su servidor—trabajó con el inmortal japonés Toshiro Mifune en Ánimas Trujano (El hombre importante) de Ismael Rodríguez.

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En décadas recientes otros mexicanos de misma profesión nadan sin problema en el medio; Rodrigo Prieto, Guillermo Navarro, Xavier Pérez-Grobet , Gabriel Beristein, Celiana Cárdenas y Damián García. Pero hay uno en particular que ya es un Hall-of-Famer mundial y no con un lugar cualquiera sino bien sentadito en primera fila. Cómodo y arropado en terciopelo verde y acabados en oro ¿Su nombre? Emmanuel Lubezki Morgenstern o “El Chivo” Lubezki como lo llaman sus cuates y los miles que queremos serlo. ¿Por qué “El Chivo”? Psss solo hay que ver su cara. Y claro, tomar en cuenta que creció en México y que los güeyes que le pusieron el apodo eran mexicanos y que el 60% de ellos tiene un PhD en el bello arte de Apodar.

Lubezki nació en el D.F. del ´64. Para mí será DF, Distrito Federal, Cd. de México, Cd. De la Esperanza y todos los nombres que le quiera inventar porqué la he vivido pero sobretodo, la he sufrido. El D.F. es la metrópoli más importante de Latinoamérica no una marca registrada. Pero bueno, eso y muchas cosas más las dejamos para otra ocasión sin omisión. Es hijo de mexicanos pero nieto de artistas nómadas rusos—dato importantísimo dado que no es accidente que muchos grandes artistas compartan esta característica. Estudió en la UNAM Historia y Cinematografía en el CUEC que vienen siendo lo mismo. Miembro de la misma generación que el Mtro. Luis Estrada y Alfonso Cuarón. Al parecer, no lo expulsaron* como sostiene el mito por filmar Vengeance Is Mine con los otros 2 y sí se echó los 5 años debidos ¿Qué importa ahorita? Aunque el chisme siempre es sabroso y a veces más cierto que la verdad misma.

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Después de varios cortos, Lubezki trabajaría de lleno en La Hora Marcada serie de Televisa de 1990. Mas tarde, filmó ya como cinefotógrafo de un largometraje, Bandidos de L. Estrada, Solo Con Tu Pareja de A. Cuarón y la logradísima Como Agua Para Chocolate de Alfonso Arau. Siguió con paso firme por otras películas hasta llegar a A Little Princess (1995) también de Cuarón pero ya filmada en el gabacho. Importantísima película en su carrera ya que si bien nuestro héroe estaba ya en el ojo de conocedores, con esta última logra establecerse en Hollywood como un Cinematographer muy confiable y nominable al tan sobrevaluado premio Oscar. A partir de ese momento, el mexicano ha logrado participar en un sin número de películas extraordinarias con realizadores de la talla de Terrence Malick, los hermanos Cohen, Tim Burton, Michael Mann y Martin Brest, hasta llegar al presente con la impresionante The Revenant de Alejandro Gonzalez Iñárritu, película actualmente proyectada alrededor del mundo, número uno en el box office de Estados Unidos, de México y muy presente en el consciente colectivo nacional. Naturalmente entre muchos premios y nominaciones de esta odisea, la de Lubezki por el Oscar en Best Cinematography no se hizo esperar.

Una filmografía tan extensa, tan diversa temáticamente, tan variada técnicamente, tan placentera visualmente y en general de tanta calidad requeriría de horas de análisis. Sin embargo, la fotografía del mexicano sí mantiene características muy particulares y más si se trata de dividir en periodos. El hecho de que haya colaborado en varias ocasiones con Cuarón, Malick e Iñarritú también nos sugiere los intereses histriónicos que quiere comunicar EL DP (Director of Photography) de DP’s.

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En sus primeros trabajos, Lubezki, se caracteriza por respetar la paleta de colores acorde a la necesidad de la historia. Es muy estricto inclusive con el uso de la misma, sin olvidar su predilección por el verde y el uso de filtros para “enfriar” el resto de los colores. La composición de los planos, en general, es más formal y de escuela. Aunque la luz, la sombra y los ángulos son mucho más libres. De esta etapa sobresalen piezas como A Little Princess, la magistralmente iluminada Meet Joe Black, la pelí de culto Reality Bites y sobretodo y todas, Great Expectations (1998). Inolvidable secuencia aquella en dónde la cámara sigue a nuestro eufórico héroe hasta la casa de su musa mientras el aire sopla violento. Lo vemos gritar desde el punto de vista del techo del edificio, “(…)Don´t you understand that everything I do, I do it for you (…) that anything that might be special in me is you (…)

Sin duda, su otra etapa está marcadísima a partir de sus colaboraciones con Terrence Malick y Alfonso Cuarón; aunque ya habíamos visto algunas de éstas características anteriormente, acá se consolidan y amarran recio. Vemos shots mas abiertos en donde el objeto principal (1 o 2 personajes) está en estrecha relación con su entorno geográfico. Entre más abierta sea la toma, mas información nos da la imagen. Y tanto el director como nuestro fotógrafo quieren que el espectador procese ésa información. La cámara siempre está en movimiento, siempre a mano para procurar documentar la historia más que filmarla como el caso de Y Tu Mamá También(2001).

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Acá su trabajo ha estado profundamente ligado a la relación del ser humano con la naturaleza y resultado en una combinación única—sin cortes—de close-ups y master shots pulcrísimos y tremendamente viscerales. Eso es práctimente The Revenant, por ejemplo. Complicadísima tarea ya que El Chivo intenta controlar lo incontrolable…los focos de luz dados por la madre de todas las madres. Y aunque la cámara “suelta” sugiera en praxis mucha improvisación, la realidad es que se necesita un bagaje de conocimiento y experiencia importante y una agilidad tal que la cámara se vuelve ya una extensión del brazo y de la imaginación. El mexicano es ahora muy orgánico, muy dinámico y sumergido en el fondo de lo que se muestra en primer plano. Aquí incluiremos a Children Of Men(2006), una de las películas mejor fotografiadas en la historia del cine y en donde—entre otras secuencias cabronas—vemos una persecución/enfrentamiento en la carretera de un Londres futurista y devastado. Ésta última se filmo en 360◦ con técnicas pioneras en la industria y en una sola toma continua. También sobresalen de éste periodo la sublime Tree o Life, y Birdman (2014).

Donde es más evidente la genialidad y el nivel artístico de Lubezki es en su capacidad de desenvolverse en cualquier tipo de género con cualquier tipo de técnica. Para muestra un botón. En la acción de Ali (Micheal Mann) se ven literalmente sus fuentes de luz, hay montajes en slow motion, la cámara nunca para de seguir la acción o al personaje y casi nunca hay sombras, au contraire es una pelí de Baax (Box). En Sleepy Hollow “El Chivo” le entra al género comedia/terror tan característico de Tim Burton con encuadres clásicos, una paleta oscura y fría pero al mismo tiempo dinámica, persecuciones a caballo (rodadas en rieles) dignas de buenos westerns pero en nieve y con cabezas rodando. Filma también Burn After Reading(2008) con los hermanos Coen utilizando una fotografía mucho mas “norteamericana” con una especie de filtros que le dan un naranja a los colores, donde la cámara siempre está angulada o el cuadro compuesto de tal forma que también sea comedia; abrir la toma para ver al personaje de John Malcovich en bata con una hacha por las calles de D.C. o llevar la cámara a ras de piso para enfatizar el movimiento y sonido de los zapatos en las oficinas gubernamentales gringas o ponerle tanta luz a Brad Pitt de manera que se vea bien pendejo. Y claro, está Gravity (2013)—sexta* colaboración con A. Cuarón. Ya se ha hablado muchísimo de ella pero no está de más recordar la asombrosa experiencia visual y sensorial que nos dejó y en dónde una vez mas Lubezki sería pionero en desarrollo de tecnología…uso algo como cartones con aluminio para evitar reflejos de la cámara en los cascos de los personajes. Y así existe ésta etapa ecléctica en la carrera de nuestro héroe a la que se suman otros trabajos como Dr. Seuss’ The Cat in the Hat y Lemony Snicket’s A Series of Unfortunate Events.

Está en boca de todos que vivimos en una época de culto a la celebridad o más bien donde se puede ser una fácilmente y parece que muchas personas quieren ser una solo por serlo sin saber exactamente qué es o qué significa. Es tristísimo ver lo que se llega a hacer o decir con tal de serlo. A pesar de su reconocimiento, no creo que el fenómeno esté aún bien dimensionado o se tomen las suficientes medidas para llevarlo a mejor puerto. No creo que realmente se tenga claro el efecto que tiene este deseo que evoluciona sin obstáculos en una necesidad. Al parecer el chiste ahora es tener muchos likes, muchos followers, muchos retweets, etc. Como sea. Es todo acerca de la forma y no el fondo. Y con esto, naturalmente la fama endiosa rápidamente a cualquier persona que la obtiene. La fama es un poder que debe manejarse responsablemente, por más cursi que se lea y que sea. El término genio salta de cabeza en cabeza cual grillo huyendo, el reconocimiento o respeto a alguien que estudia, se esfuerza y se disciplina todos los días se abarata, y las remuneraciones son tristemente (en ocasiones) inversamente proporcionales al mérito y directamente a factores risibles. Y el cine, no se ha librado de esta plaga. Cualquier personaje que sale en portadas es inmediatamente equitativo a un genio y asegura no solo trabajo sino “respeto” y buen billullo. Afortunadamente, no es la regla y hay gente talentosísima trabajando en ese medio tan mágico/trágico. “There’s no business like showbusiness.” En México es igual y podría nombrar muchos del lado obscuro y muchos llenos de luz trabajando actualmente como Del Toro, D. Alcázar, R. Prieto, Giménez Cacho, Adriana Barraza, Maria Rojo, A. Aragón, Conzalez-Iñárritu, L. Estrada, G.G. Bernal, en fin varios más que se distinguen por su pasión, dedicación, talento y un profundo respeto a sus respectivas profesiones. Pero existe uno que solo hasta estos últimos años ha estado en los reflectores porque está clarísimo que nunca los ha buscado ni los buscará a menos que sea para iluminar una escena. Obviamente dotado por naturaleza pero también muy, muy dedicado. Tomó el riesgo principal sin hablar el idioma. Casi nunca en proyectos fáciles o de alto presupuesto. En varias ocasiones creando nueva tecnología. A juzgar por las propias palabras de otros grandes colegas como Roger Deakins y Wally Pfister un pedazo de persona y por lo tanto, un verdadero genio. Él es un multi-premiado cinefotógrafo mexicano llamado Emmanuel Lubezki. “El Chivo.”

*Artículo de Excélsior. http://www.excelsior.com.mx/funcion/2014/03/06/947213

*Por diferencias con Arau, Lubezki no completó la fotografía dejando la responsabilidad a Steven Bernstein.

*Las demás colaboraciones han sido en cortometrajes o como crew del proyecto.

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