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Más fuerte que las bombas, estreno de la semana

Alfonso Blanco / @alfonsoblanco

Isabelle Reed (Isabelle Huppert) ha viajado por todo el mundo documentando conflictos armados. Es la mediadora que pretende conectar al espectador con la fotografía y las historias que esconden las imágenes capturadas. La fotógrafa interpretada por Huppert -actriz que se mantiene vital y deslumbrante en la pantalla-, se inserta meticulosamente en el espacio en cuestión y construye un puente entre la catástrofe y la empatía del que observa a cierta distancia.

Isabelle vuelve a su hogar por temporadas, es como el viajero que ha encontrado la inspiración en transitar intermitentemente. Al mismo tiempo añora el regreso pero manifiesta la incertidumbre de no encontrar su lugar en la cadena que su familia ha construido en todo el tiempo de su ausencia.

Más fuerte que las bombas (2015), de Joachim Trier es su primer largometraje rodado en inglés y el tercero de su emergente carrera. La película inicia con la revisión de un video que será parte de la exposición que hace retrospectiva a Isabelle Reed. La fotógrafa ha muerto prematuramente hace tres años y la exposición reúne su obra más importante, pero este suceso queda en segundo plano dentro de la narrativa de la película.

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Trier parte del recuerdo que ha dejado Isabelle entre las personas que la rodearon en vida y las fisuras que la distancia impuso dentro del hogar. Las fotografías son un vehículo por el que deambula una serie de sueños y recuerdos de una familia fragmentada que existe en la incertidumbre y el anhelo de un pasado que no regresará.

Gene (Gabriel Byrne) es el esposo de Isabelle, el hombre que tiene que esperar en el hogar, quien ha abandonado su incipiente carrera como actor y da clases en la escuela local. En las primeras escenas de la película supervisa el video que recopila fragmentos del trabajo fotográfico. Previo a la inauguración de la exposición se publicará un artículo en el New York Times sobre Isabelle, el texto estará firmado por Richard (David Strathairn), colaborador cercano en los viajes de trabajo. En el texto se publicará una reseña biográfica de la gran fotógrafa, pero se ahondará en un hecho poco conocido, la forma en la que murió.

La inminencia de la publicación del artículo enfrenta las historias personales de los integrantes de la familia: Jonah (Jessie Eisenberg) regresa a su hogar luego de convertirse en padre por primera vez y Conrad (Devin Druid), el hijo menor que era muy pequeño para comprender la situación límite en la que se encontraba su madre.

Más fuerte que las bombas explora en la huella que marca la partida. Por medio de flashbacks y el detenimiento con el que Trier explora ciertas escenas, la película va mostrando retratos de la vida misma y reflexiona sobre el vacío.

Conrad pasa gran parte de su tiempo abstrayéndose dentro de sus audífonos y los juegos de multijugador online. Su padre se ha dedicado a espiarlo en su día a día en un afán de acercarse a él, aunque consigue lo contrario mientras entabla una frágil relación después de estar solo durante mucho tiempo. Jonah regresa al hogar y rememora una vieja relación al mismo tiempo que se muestra distante a su nueva responsabilidad de padre.

Trier reúne una serie de aspectos cotidianos y los engloba en la película; el mundo virtual que media la relación en los adolescentes – y en general en los humanos-, la cobertura mediática de occidente a los problemas sociales del tercer mundo que resulta en un acercamiento indiferente y la respuesta de los seres humanos ante la soledad. Más fuerte que las bombas no genera juicios definitivos ni condena por completo a sus personajes. La película, a su manera, es un retrato honesto de la vida.

La película se presentó en el Festival de Cannes el año pasado y afortunadamente se estrenó este fin de semana en la cartelera comercial mexicana.

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