Alfonso Blanco

Desde el primer día del GIFF en la sede de Guanajuato, las selecciones oficiales iniciaron con la presentación de sus mejores propuestas. Dos películas que retratan la Europa de finales de siglo -azotada por conflictos bélicos y económicos- y una película mexicana que explora terrenos pocos conocidos con personajes entrañables incluidos, son la primera tanda de películas que hemos podido ver.

Distancias cortas, Alejandro Guzmán, director de Distancias cortas

Alejandro Guzmán, egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica, reconoció el día de ayer en la sesión de preguntas y respuestas que encontrar al actor principal y realizar un buen casting para la película fueron los retos más importantes de Distancias cortas (2015). La ópera prima del director mexicano retrata una historia entrañable que raya en el cuento urbano – el mismo catálogo del festival lo menciona-.

Luis “Luca” Ortega fue descubierto por Diana Gray – directora de fotografía- en una fiesta. “Luca” es un ser humano que no tiene problema en reconocer su obesidad mórbida y eso lo dio a conocer a los realizadores de la película desde un inicio. La única condición que puso en la mesa el novel actor fue que la música de la película sería compuesta por él, ya que se dedica a este arte. Ortega presentó dotes actorales desde el inicio y eso se puede notar en el resultado final de la película.

“Fede”, el personaje interpretado por “Luca”, vive enclaustrado en una vieja casona que amenaza con venirse abajo cuando las lluvias llegan y la soledad de la rutina se presenta. La geografía que marca el recorrido de sus escasos pasos se presenta como un largo andar que asfixia y vuelve incontenible la vida en cuatro paredes. En la monotonía de los días “Fede” es visitado por Rosaura (Martha Claudia Moreno), mujer de trato áspero que no esconde el rechazo hacia su hermano; la acompaña en más de una ocasión Ramón (Mauricio Isaac), su esposo, quien por medio de las fotografías que ha tomado como aficionado contagia a “Fede” para salir a la calle.

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El hombre que pesa más de 200 kg realiza una odisea junto con un viejo rollo de película hasta un estudio fotográfico atrapado en la historia. Ahí lo recibe Paulo (Joel Isaac Figueroa), adolescente al que los audífonos y los cómics lo abstraen del mundo. En el pequeño local familiar que atiende Paulo nace una amistad entrañable entre dos sujetos tan diferentes.

Cuando “Fede” regresa a su casa lleva consigo una serie de fotografías que lo trasladan al pasado, donde una serie de historias que no llegamos a conocer lo colman de melancolía. La relación que entabla con su cámara fotográfica lo hace olvidar por momentos pero muy pronto los objetos contenidos en su hogar quedan pequeños a la necesidad de retratar y encontrar maravillas en la cotidianidad.

Alejandro Guzmán genera un retrato conmovedor sobre un ser humano que es rechazado por la sociedad y es visto como un estorbo para su familia. No es muy común que el cine se interese por mostrar historias de personajes que rompen el molde y Distancias cortas coloca a uno de ellos en su eje central. La película no cae en una lección moralina sobre la obesidad ni hace un juicio definitivo sobre esta enfermedad. “Fede” busca un momento de catarsis para vivir, para poder encontrar un espacio que lo deje respirar de un cúmulo de problemas que sus seres cercanos no terminan por asimilar.

Barro suave – Largometraje Internacional

Barro suave (Es esmu šeit, 2016) de Renars Vimba, es una radiografía sobre una región de Letonia que fácilmente podría estar situada en cualquier otra región del tercer mundo. La Unión Europea contiene una serie de países que existen en el margen de la modernidad y sus habitantes pagan el precio.

Raja (Elina Vaska) es una chica de 17 años que vive con su hermano Robis (Andzejs Lilientals). El hogar en el que habitan se ve amenazado, ya que su madre los ha abandonado y las deudas tienen que ser pagadas por su abuela, quien decide vender parte del terreno.

Los dos hermanos deambulan por la comunidad, un paisaje gélido en el que reina el barro y la lluvia intermitente. La escuela del lugar se convierte en el centro por el que desfilan una serie de personajes que a la menor provocación causan desorden y del que no se espera mucho de sus egresados, jóvenes que desertan de los estudios para moverse a la ciudad.

Los dos jóvenes personajes se encuentra con un problema, su abuela ha muerto inesperadamente y contrario a lo que dicta el sentido común deciden enterrarla por su cuenta sin avisar a las autoridades. Renars Vimba incluye este detalle en la película, sin embargo, los hermanos no presentan mayor remordimiento por lo que han hecho. Por momentos pasan vicisitudes para ocultar el secreto a la asistente social que los supervisa pero están más ocupados en sus intereses; Raja en ganar el concurso de inglés que tiene como premio viajar a Londres – donde vive su madre- y Robis en deambular con sus amigos para finalizar el día con una suma de problemas en su día.

Barro suave expone las consecuencias de la ausencia de una figura materna en el crecimiento del ser humano. Raja se presenta como la base de un hogar en el que hace mucho tiempo se empezaron a mostrar fisuras. El fugaz enamoramiento que tiene con su profesor de inglés la mantiene en búsqueda de un sueño en el que parece no haber mucho futuro.

Estados Unidos de amor – Largometraje Internacional

Obra cinematográfica que bien podría ser una coreografía que pretende hilar una serie de pasos exitosos en el baile de cuatro mujeres que han reprimido sus deseos a lo largo de toda su existencia. La obra dirigida por Tomasz Wasilewski, merecedora del Oso de Plata a Mejor Guion, une una serie de historias que exploran la crisis femenina.

El comunismo vive sus últimos días y los habitantes de una Polonia inmersa en el desconcierto están a la expectativa del destino de su país. Agata, Renata, Marzena e Iza exploran por su cuenta y de acuerdo a sus posibilidades su sexualidad. La intimidad es una piedra grande que les cuesta soportar y la nueva aparente libertad que vive una parte de Europa no promete un futuro esplendoroso.

La composición de los escenarios y la fotografía repleta de colores que congelan el paisaje sirven para presentar una serie de contextos; la relación de los seres humanos con la Iglesia, el punto de quiebre al que se llega luego de un tiempo de intimidad en pareja y los últimos días de una vida que amenaza con volverse rutinaria.

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