¿Te has preguntado por qué te gusta la literatura? O, si te dedicas profesionalmente a este ámbito, ¿te has preguntado si te gustan las matemáticas? Aunque parezca no tener sentido, la literatura y las matemáticas están íntimamente relacionadas.

Un estudio realizado por el Instituto de Física Nuclear de la Academia de Ciencias de Polonia, eligió 113 obras literarias escritas de diferentes autores, de diferentes épocas y en diferentes idiomas (inglés francés, alemán, italiano, ruso y español) para comprobar la existencia de un patrón matemático.

El experimento consistió en elegir frases de las obras y convertirlas en secuencias numéricas. Esto se pudo realizar con la medición del número de palabras. El gran descubrimiento consistió en que en la literatura existen fractales. Benoît Mandelbrot, quien le dio vida a esta palabra, la define como una estructura que comparte un aspecto y distribución estadística.

Estudio fractales literatura

Sin embargo, los fractales se pueden categorizar en mono y multifractales. El primero se refiere a que la ampliación del fractal es lineal, mientras que los multifractales son más complejos porque están entretejidos.

Si bien, anteriormente muchos estudios recalcaron que era imposible que en la literatura se encontraran fractales, obras de Julio Cortázar, Umberto Eco, Honoré de Balzac, Charles Dickens, William Shakespeare, Fyodor Dostoevsky, Alejandro Dumas, James Joyce, Marcel Proust, entre otros escritores, comparten patrones de monofractales y multifractales en grados leves y moderados.

Finnegans Wake de James Joyce, Rayuela de Julio Cortázar y Las olas de Virginia Woolf, fueron las obras que tuvieron una gran número de multifractales. Este gran descubrimiento podría permitir que sea más fácil definir y categorizar a qué género pertenece una obra literaria.

Fractales literarios

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