Al rey lo que es del rey y al pueblo lo que es del pueblo. En México nuestro humilde Corona Capital se ha coronado (valga la redundancia) como el rey de los festivales, pero si le echamos una ojeada al line-up de Glasto nos vamos a dar cuenta de que todavía le falta un buen camino a nuestro reyecito. Menciono al inglesísimo Glastonbury porque si bien nuestro querido Corona no se le compara en historia y magnitud, en materia de clima ahora sí estuvimos cerca.

Y aún así, contra viento y marea, los shortcitos prevalecieron. Después de semejante demostración de resistencia, en México ya no pueden decir que las mujeres somos el sexo débil. Piernas al aire y un montón de chavillas bailando música que seguramente no habían oído antes de que se anunciara el line-up. Pero ahí estaban ellas y junto a ellas nosotros, los que nos pusimos ropa vieja para poder llegar a nuestras casas a tirarla a la basura.

Me gustan los festivales por eso, porque la adolescente de la corona de flores (y los chors) baila hombro con hombro con el jovenazo de la pelona que fue a escuchar a Weezer. Me queda claro que en el Lodo Capital (Corona Lodazal) los habitantes de la Ciudad de México y sus alrededores se dieron la oportunidad de vestirse de acuerdo a lo que dictaba su corazón (y no el clima) y así nos demostraron que de verdad vivimos en uno de los países más diversos del mundo.

Al principio me sorprendió la cantidad de chavitos. No estoy jugando a la ruca, se los juro. Hablo de todos los menores de edad que compraban Red Bulls cuando no les querían vender cerveza. Arregladitos, peinaditos, con looks que seguro copiaron de lo que ven que la gente se pone en el Coachella pero con brazos que todavía no están para exhibir tank tops y menos en esa lluvia.

Luego empecé a notar las coronitas de flores. Algunas marcas regalaban el accesorio a las que no lo traían desde sus respectivos hogares. Un análisis más detallado me ayudó a entender el target del arreglo floral: chavitas fresas de entre 17 y 19 años que en una década van a ver la selfie que se tomaron en el concierto y van a sentir un poco de pena. (Que aviente la primera piedra el que no sienta pena de su “yo adolescente”.)

Alado de las muchachitas estaban los alegres fans. Los de “adeveras”, esos que se sabían las canciones de memoria, que bailaban como si estuvieran entachados y que después caminaban de un escenario al otro con sobriedad ejemplar. En Belle and Sebastian tuve la oportunidad de ver a un seguidor que iba sólo y que bailaba como salido de un video de divas setenteras. Fui fan del fan.

Por allá estaban los veteranos, los todo terreno. Los que traían botas de lluvia, impermeable de cuerpo completo y batería extra para su celular. De ellos puedes saber en que año se fundó cual festival y que banda tocó. Ya fueron a todos los festivales del mundo y para venir a este tuvieron que pagarle horas extras a la niñera. ¿Les habrá valido la pena?

En el otro lado, bailando bajo la lluvia, estaban los junkies del sábado (y los crudos del domingo). A ellos la lluvia no los mojaba, los conectaba con la naturaleza. Pero todo lo que sube tiene que bajar y el domingo (los que fueron) estaban destruidos. ¿O no?

Los herederos de Luismirrey también fueron al Corona Capital, sólo que a mí no me gusta hablar de ellos. Unos varios que no estaban seguros de porque estaban (o seguían) en el festival se sentaron en una silla en el área de comida a ver gente pasar. (En éste último grupo casi entro yo con mi tifoidea/salmonella).

Mención especial a los perdidos que estaban “perreando” (restregándose con sus parejas) al son de Sinjin Hawke. Aplausos para los que protagonizaron el exitoso juego “Adivina mi Sexo” en su edición Corona Capital. Mis condolencias a las que decidieron ponerse Uggs y mi respeto a los que tienen botas de lluvia (y acertaron en ponérselas). Por último un abrazo a los que estuvieron conmigo cruzando el lodazal y que tenían un poquito de todos los grupos.

[Ni me digan, ya sé que me faltaron muchos. Igual, estereotipos o no estereotipos, todos tuvimos algo en común: vimos nuestros zapatos sumergirse en el lodo dos días seguidos durante la quinta edición del Corona Capital.]

**Fotografías por Sakre / @sakre_ns**

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