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Por: Gonzalo Lira

La noche cayó en Pátzcuaro, al igual que la temperatura. El ambiente místico de este Pueblo Mágico no podría sentirse más ad hoc para lo que estábamos por presenciar.

Si bien es cierto que hasta ahora Mórbido nos había mostrado su rostro más juguetón y sangriento, también se vale decir que nos había quedado a deber un cine más sofisticado. Y aunque desde el inicio el festival nunca se mostró con pretensiones más allá del puro entretenimiento, se agradece la selección de trabajos más interesantes y propositivos. Tal es el caso de The Complex, la más reciente entrega del veterano e icónico Hideo Nakata.

En términos temáticos, Nakata vuelve al imaginario que lo ha caracterizado en sus trabajos más conocidos: la pérdida y la infancia son dos de los elementos que predominan en The Complex, como en gran parte de su filmografía.

La película cuenta la historia de Asuka, una estudiante de enfermería a quien conocemos el día de su mudanza. Un extraño ruido en el departamento contiguo la despierta (a ella y a su curiosidad), lo que la lleva a visitar a su vecino, de donde provienen los ruidos. Al entrar, Asuka se encuentra con un anciano muerto, situación que desatará una serie de eventos sobrenaturales, muertes y revelaciones que inevitablemente pondrán en riesgo su cordura.

Con factura de primer nivel (la fotografía, los efectos especiales y el diseño de maquillaje y producción son sobresalientes), Nakata nos cuenta una historia llena de twists (algunos muy obvios, aunque elegantemente resueltos) cuyo principal aporte es la construcción de personajes reales, con quienes es fácil identificarse y, por lo mismo, no perder interés en una historia llena de lugares comunes en el cine de horror. No cabe duda que, como dijo Fernando Eimbcke hace unas semanas en el Festival de Morelia, la obra de muchos directores siempre gira en torno a los mismos temas que, al final, son un reflejo de sus inquietudes e ideales.

En entrevista, Hideo Nakata habló de las razones por las cuales su cine puede parecer repetitivo respecto a los temas que trata y cómo, entre otras cosas, estos temas son el reflejo de su vida y formación como ser humano.

El Fanzine: Tu cine parece girar en torno a dos temas en particular, el sentido de pérdida y los niños. ¿Hay algo en estos temas que te genere algún conflicto como persona y, por lo tanto, se refleje en tu trabajo?

Hideo Nakata: Es curioso que lo digas. Sí es cierto que redundo en estos temas, aunque debo decir que es completamente producto de las coincidencias. The Complex es mi primera historia original, por lo tanto es la más cercana a mis experiencias personales, aunque no dudo que el material del que provienen mis obras anteriores también me haya atraído por cuánto me familiarizo con dichos temas.

En cuanto a los niños, considero que ellos son más cercanos al mundo de lo desconocido y del inconsciente, aunque al mismo tiempo son quienes menos familiarizados están con estos temas. El inconsciente de los niños tiene mucha relación con otros mundos debido a la ausencia de factores externos que, inevitablemente, reducen la sensibilidad necesaria para entrar en contacto con realidades alternas.

Recuerdo que, en mi infancia, el mundo de los adultos y los chicos mayores me resultaba completamente ajeno. Los niños viven en otra realidad, al mismo tiempo que son tiernos y nuevos en el mundo, lo que permite a otros entes usarlos como el vehículo ideal para acercarse a la realidad que nosotros habitamos.

En cuanto al tema de la pérdida, como director siempre me he sentido atraído por personajes fallidos. No encuentro interesante a una protagonista fuerte ya que esto puede reducir o anular completamente el conflicto y, por lo mismo, el drama. Pero eso es sólo mi opinión.

EF: Durante la película hay una escena en donde haces una reflexión muy interesante respecto a la relación entre la vida,  la muerte y el tiempo: “El tiempo se detiene también para los vivos”, dice uno de los personajes ante su novia en coma. Esto se puede interpretar como que el estancamiento (emocional o profesional) es una forma de muerte en vida. ¿Es esta una reflexión personal que rija tu vida?

HN: Bueno (risas), debo confesar que no sé escribir diálogos. En realidad, mi aporte al guion de The Complex es la historia. Los diálogos fueron escritos por mis colaboradores (Junka Kato y Ryuta Miyake), quienes son un par de guionistas bien establecidos en el cine japonés. En particular, uno de ellos, que es psicólogo terapeuta, tuvo una experiencia traumática en la que su mejor amigo murió ante sus ojos de forma accidental, sin embargo él lidia todavía con cierta culpa. Es muy probable que esa escena y ese diálogo en particular se traten de él.

EF: Cuando terminamos de ver la película, los asistentes pudimos comentarla y muchos concluimos que lo paranormal, en ocasiones, proviene de cuánto dejemos a la sugestión. ¿Crees que el contacto con otros mundos dependa de un estado mental que nos permita entrar en contacto con ellos?

HN: No me considero tan profesional (entre risas). La imaginación y la curiosidad hacia lo desconocido son la razón por la que amamos que nos asusten. El cerebro humano tiene una cualidad animal que, cuando es sacudida, se exalta y nos pone en contacto con nuestro lado más primitivo, haciéndonos sentir más vivos y, por lo tanto, en movimiento.

Creo que, sin quererlo, te di la razón; sí me rijo por esa filosofía… Caí en tu trampa.

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