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Por Gonzalo Lira / @gonyz

Brian Crain – Wind ▶ custom player

Ya entrados en días, el desayuno buffet del hotel se vuelve repetitivo. Un día los chilaquiles son rojos y al otro verdes. En loop infinito. Las amistades se van reforzando y la empatía con lo que sucede en las pantallas se va tornando irregular.

Salió el sol en Pátzcuaro y, con él, las nieves de pasta y las cervezas desde el mediodía. Hay dos temas relevantes en la agenda; a las 6pm toca screening secreto de prensa para la película Sharknado y por la noche es la premier de Grand Piano, la razón por la que Elijah está aquí.

Caminamos de regreso. A muchos no les gustan las enchiladas (sorpresa), así que varios pudimos comer doble. Un café, enjuagamos la cara y listos para la siguiente función. El Teatro Emperador Caltzontzin está a reventar. Hay filas de gente enloquecida afuera, en espera de poder entrar o, mínimo, verlo pasar: Elijah Wood is in da house! y todo Pátzcuaro lo sabe.

Poco sabía del director Eugenio Mira (acá lo pueden ver como músico en el maravilloso cortometraje de su amigo Nacho Vigalondo. Este par de cineastas españoles (Eugenio y Nacho, pues) llegaron a Pátzcuaro desde el día 1, el primero para presentar su nueva película Grand Piano y el segundo a mostrar un avance de su próxima película Open Windows (también protagonizada por Elijah Wood).  Pablo Guisa, director de MÓRBIDO, subió al escenario acompañado del Sr. Wood y el Sr. Mira para presentar Grand Piano de forma muy teatral (Elijah haciendo la pantomima de tocar un mini-piano… sooo cute!).

La película es un thriller divertidísimo y un interesante ejercicio de estilo. Grand Piano cuenta la historia de Tom Selznick (Elijah Wood), un pianista que, después de cinco años y una mala experiencia frente al público, decide volver a los escenarios para conmemorar a uno de sus mentores, tratando de tocar una pieza musical considerada imposible. Al llegar al escenario, Selznick deberá lidiar con los nervios y sus fracasos pasados, al tiempo que encontrará en las partituras una nota amenazante: “Toca el piano. Si fallas una nota, mato a tu esposa”.

Aunque sí es cierto que el planteamiento es similar al de Phone Booth (Dir. Joel Schumacher, 2002), Grand Piano tiene un elemento que la destaca. La película nunca deja de ir in crescendo y esto es gracias al manejo de cámaras, la dinámica edición y el notable uso de la música. En cuanto a la música, resulta impresionante la forma en que Eugenio Mira construye la tensión. Las piezas musicales que conducen la película no son incidentales, sino que se trata de la música que el personaje principal, atado (simbólicamente) a su asiento, está interpretando para el público. Así, casi en tiempo real, la película llega a un clímax que se cae un poco para cuando un actor de nombre John aparece en la pantalla. No importa mucho el final, en resumen Grand Piano es un muy buen rato en el cine y un admirable trabajo/homenaje del cine de suspenso.

Eugenio Mira

Es difícil entender lo que dice Eugenio Mira. Su acento es marcadísimo y su barba hace difícil leerle los labios. Lo que deja claro es qué sabe y ama del cine. “Obvio que Hollywood está involucrado”, comentó respecto a la intervención de un asistente a la premier de su película, quien criticó al director y su trabajo por sentirse de factura Hollywoodense. “Cuando diriges siempre tomas en cuenta tus influencias y no conozco un cineasta que no esté influido por Hollywood. A Elijah le pedía poses de Eastwood o Michael J. Fox en Back to the future. Lo mismo hacen los grandes como Spielberg. Es parte de nuestras referencias culturales”, continuó.

“El Hollywood como lo concebimos ya no existe”, asegura Mira. “Las casas productoras no tienen ideas frescas y están en espera de cosas nuevas. Es el creador el que tiene el poder ahora. La tecnología hace que toda persona, a partir de la clase media, si tiene talento, pueda producir trabajos de gran calidad”, apunta. “Sólo hay que perder el miedo y buscar escaparates para el trabajo que hacemos. Si es bueno, funcionará”.

En cuanto al uso de la música como algo que construye la tensión, Mira fue muy puntual al explicar sus métodos para hacer empatar todo. “Me ayuda ser músico porque entiendo de tiempos. Una vez que teníamos la música, hubo que montar todo de manera previa para medir y saber dónde tenía que estar la cámara durante el rodaje. Las imágenes debían de tener el mismo ritmo y espíritu de la música que el personaje de Elijah estaba tocando”, explicó el director.

Cuando llegó el momento de mencionar las razones por las que Elijah Wood era el actor indicado para el papel, Eugenio Mira mencionó su admiración por el trabajo del actor estadunidense desde su infancia. “Elijah forma parte de la iconografía de América, no del país sino de la idea del mismo. Es un John Cusack o Michael J. Fox para mí. Nos conocimos en el Fantastic Fest y hablamos de cine. Ahí supe que él era mi actor”.

 Elijah (E-lái-ya) Wood

Llegó mi turno de entrevistar a Elijah Wood. Para cuando lo tuve en frente, seguro ya había recibido más que suficientes preguntas de Lord of the Rings así que bromeamos con eso. Carla le dijo que esta era la penúltima entrevista y Elijah se estiró en señal de victoria. Me advirtió que antes debía pasar al baño. Le negué el permiso y rio, al mismo tiempo que salió corriendo. Cuando volvió le dije que la entrevista duraría una hora. Ni siquiera su calidad de actor pudo esconder su sarcasmo cuando dijo “no problem”.

El Fanzine: Eugenio me platicó de su admiración por tu trabajo como actor infantil. Debo admitir que me identifiqué con su comentario ya que conozco gran parte de tu trabajo, desde Radio Flyer y Ice Storm, hasta tu trabajo post Lord of the Rings. ¿Qué tan difícil fue salir de esa categoría de “niño actor” y mostrarte como un actor adulto?

Elijah Wood: ¡Wow! Muchas gracias. Es raro que, como Eugenio, la gente conozca mi trabajo fuera de Lord of the Rings. La transición que mencionas es algo de lo que nunca eres consciente mientras sucede. Siempre he tenido logros que considero significativos y que busqué realizar en mi carrera. Ice Storm, por ejemplo, fue muy importante porque pude trabajar con Ang Lee y representó un crecimiento como actor en una dirección que me abrió a una forma distinta de hacer cine. En ese momento me sentí por primera vez haciendo una película adulta, muy bella, que lidia con temas muy intensos e incomodos. La forma en la que Ang me acercó a otra forma de interpretar a mis personajes es uno de los giros más importantes de mi carrera.

El caso de Lord of the Rings es otra de las vueltas que menciono. Conforme se iba dando mi carrera, fui perdiendo la visión general de lo que ésta dice de mí y de mi crecimiento personal como adulto. Para cuando terminamos LOTR yo ya tenía 22 años, ya era un adulto y fue ahí donde me di cuenta del desafío que esto representaba. En lo personal, mi mayor reto fue ser un adulto creíble para el público, pues siempre me he visto más joven y no había mostrado hasta entonces esa realidad de mi vida personal. A mis 20s era dificilísimo conseguir papeles que reflejaran quién era yo en ese momento. Eso ha sido lo más complicado.

Fue justo esta situación la que me tuvo casi dos años sin trabajo después de LOTR, lo que me sirvió para reflexionar y hacerme más humilde pues me sorprendió el hecho de que, después del éxito de las películas, fuera tan complicado conseguir un buen trabajo. Lo saludable es que aún no creo que “ya la hice”, así que estoy seguro de que todavía tengo muchas cosas que lograr. No hace mucho tiempo que mi carrera volvió a levantarse y yo personalmente tengo más claros mis gustos y qué es lo que me motiva a trabajar. Todo tiene que ver con mi desarrollo como persona, ¿sabes? Tener 32 y seguir trabajando como actor, así como sentirme más emocionado que nunca por el cine es algo increíble y de lo que me siento muy afortunado.

 EF: Ahora que hablas de los cambios en tu cuerpo de trabajo y habiendo visto recientemente tu serie Wilfred, así como la película Celeste and Jesse Forever (Dir. Lee Toland Krieger) , que disfruté mucho, debo decir que he percibido cómo tu carrera se ha volcado a trabajos más personales y de bajo perfil. ¿Esta dirección que estás tomando es intencional?

EW: ¿Te gustó Celeste and Jesse? ¡Qué chingón! Te confieso que no es algo intencional, aunque sí entiendo a qué te refieres. No es que le huya a películas más grandes o de mayor presupuesto, sino que se trata de trabajos que se me han presentado y me mueven. Es una casualidad que se trate de un tipo en particular de cine. Celeste and Jesse es un gran ejemplo de cómo las cosas se dan de manera orgánica.

Rashida Jones (actriz y guionista de Celeste and Jesse) es una gran amiga que, además, recién había estado como invitada en Wilfred. Un día platicando le pregunté qué estaba haciendo y me habló de su guion. La idea me pareció interesante y le pedí que me lo prestara, como amigo nada más. Sobra decir que lo amé y fue ella la que tiempo después me ofreció el papel de Scott, el amigo gay/jefe de Celeste, que la decepciona constantemente por no ser lo suficientemente excéntrico como ella quisiera. Además, para mí representaba una gran oportunidad de hacer un personaje como nunca antes. Por eso, insisto, mi camino como actor es muy orgánico, porque tomo las cosas conforme se van presentando y por cuánto me emocionan, sin importar si se trata de una súper producción o de un trabajo más modesto. Dejo que una cosa lleve a la otra.

Open Windows (Dir. Nacho Vigalondo) es otro buen ejemplo de lo que te estoy platicando. Es gracioso porque mucha gente ahora me pregunta por qué de repente decidí trabajar con dos directores españoles. Lo curioso de esto, que me devuelve al tema de lo orgánico, es que conocí a Nacho (Vigalondo) y Eugenio (Mira), como seguro ya te contaron, en el Fantastic Fest de Austin, Tx. Yo conocía el trabajo de Nacho desde antes pues admiro mucho la película Los Cronocrímenes (Timecrimes) y, de repente, dos años después y de manera circunstancial me llega el guión de Grand Piano. Leo el nombre de Eugenio  y pienso “¡¿WHAT THE FUCK?!” (risas). Me emocioné muchísimo, lo fui a ver y platicamos de la película, de Nacho y de lo curioso de estar trabajando juntos cuando recién nos habíamos conocido. Inmediatamente después me llega el guion de Open Windows vía mail y platiqué también con Nacho de lo extraño de la coincidencia, así como del temor de que ambos rodajes se empalmaran. Para mi fortuna, Nacho pospuso su rodaje y apenas terminé con Eugenio, volví una semana a Los Angeles y después ya estaba de vuelta en España para trabajar en Open Windows. Ha sido alucinante y agotador pero creo que vale la pena. Las ideas de ambos son muy originales y estoy muy contento con la amistad que hemos forjado. La vida es un viaje que te pone esta clase de cosas en frente y debemos saber cuándo y cómo reaccionar ante ellas, creo.

EF: Tomando en cuenta esto ¿Te gustaría volver a trabajar con este par? ¿Qué hay en tu futuro como actor?

EW: Fuck, man! Si pudiera trabajar con ellos el resto de mi vida, no lo dudaría. Adoro y admiro a estos dos tipos como seres humanos y profesionales, además de que la forma en que nos conocimos fue mágica. Creo que es impresionante la cantidad y calidad de las cosas que son capaces. Siempre trataré de involucrarme, de la manera que sea, en algo más con ellos, ya sea como actor o de cualquier otra forma. Sé que Eugenio siempre formará parte de mi vida y eso es algo que agradezco. Nacho es alguien con quien ansío volver a trabajar también. Quiero formar parte de lo que sea que tengan en su futuro. Tanto los admiro.

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