Llegó el día esperado por muchos amantes del arte contemporáneo y también para quienes lo aborrecen (¿Avelina fue de incógnito esta vez?): Zona MACO.

Antes de empezar a describir de qué se trata este evento diremos qué no es: no es un punto de encuentro donde podamos ver artistas emergentes y de vanguardia que están moviendo las disciplinas visuales en estos momentos (aunque tal vez hay un puñado de excepciones). Cual draft de futbol.

Tampoco es un espacio que posibilita reflexionar sobre las prácticas subversivas del arte. Se trata, más bien, de un reflector donde algunos coleccionistas, galerías y marchantes llevan algunos de sus productos culturales a pasear, vender y poner ante la mirada ajena a sus mejores (o lo que ellos creen que son sus mejores) representantes. Todo acompañado de botellitas de agua francesa y tequila carísimo en un área VIP.

Cuando Zélika García fundó Muestra en 2002,tal vez no pensó que llegaría a tener el auge que ahora tiene. Arrancó en Monterrey con la modesta asistencia de 22 galerías. Al siguiente año se trasladaría al Distrito Federal para crear así Zona MACO. En este 2015 hay más de 120 galerías de 22 países.

El Centro Banamex luce colmado de rostros y fragancias que nos remiten a esas publicaciones de socialités: mujeres recién salidas del gym y hombres de mediana edad hablando por celular mientras caminan y observan unos segundos alguna obra de Keith Haring o de John Baldessari. También está, ay, Yayoi Kusama.

Como fondo, casi en la esquina donde se ubica la sección de diseño toca un dúo de jazz. Los ecos del Miles eléctrico chocan contra las paredes pálidas. Al final de la pieza, y para no perder el aire conceptual (¿?), un tipo rompe una piñata de manera efusiva y a la vez apática.

En Zona MACO, el pasado (hay obras de Leonora Carrington, de Edmundo O’Gorman) convive con lo inmediato (ejemplificado en sus letreros luminosos). Es un perenne rápido movimiento ocular. Don’t worry.

El lugar es perfecto para las generaciones post-alfa, como llama Franco Berardi a aquellos individuos que conviven todo el tiempo con tecnologías videoeléctricas. Por ahí vemos a un grupito de chicas posando para la foto frente a una insulsa obra hecha de espejos. El autor es José Dávila. Hacen lo mismo con un espejo metálico. La fila ahí es enorme.

Pero no todo es instantaneidad y brillitos mareadores (a la Jorge Méndez Blake). Podemos encontrarnos con trabajos interesantes como las máscaras de Tobias Rehberger, las fotografías de Quentin Shih o las esculturas de Ugo Rondinone y Stephan Balkenhol.

Otros tributos del evento: los becarios de Fonca (como Marina Corach, de quien hablaremos pronto) pudieron llevar sus obras y mostrarlas a un público más amplio, así como una amplia zona de stands de publicaciones hermanas como Picnic y Código, y las extranjeras Art Forum y Art Review.

Asimismo, vienen diez obras de grandes museos del mundo, como el Centro Pompidou, el Tate Modern, y de los museos de arte contemporáneo de Chicago, Lima, Cleveland, entre otros. Eso es una oportunidadpara aquellos que no han tenido la oportunidad de visitarlos.

Una advertencia a aquel que quiera asistir: tome sus precauciones con el tráfico. Es un viaje a tierras oscuras: los límites del Estado de México. Los horarios para el jueves 5, viernes 6 y sábado 7, son de 12 pm a las 9 pm. Mientras que para el domingo 8 es de 12 pm a 8 pm. Los precios son: $250 el boleto general y $150 para estudiantes, tercera edad y niños menores de 12 años.

 

IMG-20150204-WA0002~2 IMG-20150204-WA0014~2 IMG-20150204-WA0008~2 IMG-20150204-WA0018~2 IMG-20150204-WA0016~2 IMG-20150204-WA0022~2 IMG-20150204-WA0020~2 IMG-20150204-WA0027~2 IMG-20150204-WA0025~2 IMG-20150204-WA0004~2 IMG-20150204-WA0006~2 IMG-20150204-WA0040 IMG-20150204-WA0036~2 IMG-20150204-WA0034~2 IMG-20150204-WA0066~2 IMG-20150204-WA0064~2 IMG-20150204-WA0048~2 IMG-20150204-WA0050~2 IMG-20150204-WA0038~2 IMG-20150204-WA0042~2 IMG-20150204-WA0030~2 IMG-20150204-WA0032~2

Facebook Comments
Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on Twitter0Email this to someone