La banda sonora de La Pastilla

Por Mixar López

Continuando con la tradición de escritores como Antonio Ortuño y Julián Herbert, quienes se dieron a la tarea de desglosar cada una de las canciones aparecidas en sus novelas, y que componen la banda sonora de sus obras: Méjico (Editorial Océano) de Ortuño y La casa del dolor ajeno (Random House) de Herbert. En este artículo, El Fanzine quiere presentarle al lector, el soundtrack del libro Una pastilla más para que pase el dolor, conjunto de relatos de Alfredo Padilla, ganador del premio Manuel José Othón de narrativa, 2014.

Una pastilla más para que pase el dolor o “La Pastilla”, como comúnmente es conocido en los hoyos Punk de Ecatepec, Monterrey y Sonora, es un libro de culto que habla —con una prosa barroca y ampulosa— acerca de los embates de la generación X, del movimiento Punk y sus sobrevivientes, del desempleo, de la locura, de las pastillas tragadas a montones para soportar la realidad político-social de un país de mierda como lo es México; que dialoga del suicidio, pero a diferencia de otros autores moralistas, Padilla sí se atreve a elaborar apologías sobre él, como también hace alabanza de las drogas, el alcoholismo, la vejación y la violencia. Este autor ve en la basura un objeto de deseo. Alejado de Tarantino y poniendo en un cetro a Sam Peckinpah —y a la banda de punk rock NOFX— Alfredo Padilla escribe un libro colmado de rabia, una cólera emulada quizá, de su más preciado libro de cabecera: El juguete rabioso, de Roberto Arlt. Padilla es, en estos momentos, el Harmony Korine de la literatura mexicana.

Del libro, la narradora regiomontana Norma Yamille Cuellar ha dicho que: “No es un libro fácil, no es un libro amable. Es un libro que (tal vez) nos recuerda, más de lo que quisiéramos, de nosotros mismos”. De la misma manera, el Doctor en Ciencias Hugo César de la Torre Valdés opina que: “El libro expone una radiografía del camino inconcluso del individuo en la sociedad, con personajes que cruzan ese purgatorio mental que procuramos evitar a medida que el tiempo y el espacio atrofian los sentidos. Una perversión del pensamiento en todas sus clases sociales, con relatos contrastantes sintetizados en el ser urbano contemporáneo, donde el progreso se adorna de decadencia y confusión, resultado de retratar los aspectos físicos del trastorno social y su segregación, de la promesa incumplida del modernismo.” O en su caso que: “La pastilla no es un libro amable o sencillo, pero acostumbrarse a su tono parco y desenfadado permite el comienzo de un viaje de confrontación con el propio yo, el arribo a ese momento de la vida en la que resulta irónico hablar de ilusiones o personas rotas y comienza a pensarse de una forma distinta, para bien o para mal; el momento vaya, en donde terminamos con las fanfarrias y estamos listos para estrechar manos con nuestras propias locuras, nuestro propio ocaso.”, como escribiría el escritor José Pérez, director editorial de México Kafkiano. Y qué decir de los lectores en Goodreads, quienes opinan que: “Hay una mirada muy clara de una densa podredumbre que puede envolver a la especie humana; hay una mirada directa a la oscuridad dentro de lo esquivo que puede esta tornarse; hay muchos cojones y un preciosista empleo del lenguaje, un interés genuino por darle cabida no solo al lenguaje del autor, sino a un español más robusto, más complejo”.

Sin más, presentamos la banda sonora de este libro de culto entre los jovenes mexicanos. Canciones dispuestas a matizar las secuencias en cada relato escrito por Padilla, música que podrás escuchar cuando La Pastilla llegue al fin a tus manos, y tengas el libre albedrío de leerla, o arrojarla a la basura.

Un encore más para que pase el dolor

The Decline de NOFX, tema de dieciocho minutos de la banda de punk originaria de California que se ve homenajeada en este libro. El título Una pastilla más para que pase el dolor, es arrebatado de uno de los coros de esta canción: “One more pill to kill the pain”, notas vocalizadas por Eric Melvin en el crudo estribillo de The Decline, un EP Grabado en 1999. El tema incluye consignas contra la obediencia ciega y la apatía. En el libro de Padilla, aparece como epígrafe del cuento homónimo, relato sobre los hermanos punks parricidas.

I´m Glad de Captain Beefheart & His Magic Band, Me And The Devil Blues de Robert Johnson, Under the Bridges y Give it away de Red Hot Chili Peppers, My Smile Is A Rifle y Smile From The Streets You Hold de John Frusciante y Hello Skinny de The Residents componen el score del relato más musical de La Pastilla: Nunca escalaremos esas alturas de nuevo. Cuento sobre el ocaso en la vida del guitarrista, cantante y compositor John Frusciante, conocido por haber sido el guitarrista de los Red Hot Chili Peppers. Un Relato en segunda persona que conversa acerca de los encuentros de Frusciante con las drogas, la infección en sus brazos y el incendio de su casa en California.

I Wanna Be Your Boyfriend de Ramones, canción escrita por Tommy Ramone en 1976 para el álbum debut de Ramones. La canción es una cursi propuesta de amor utilizada por el autor como epígrafe del relato Historia de amor y un poco de punk. Vómito Nuclear es una banda de Punk mexicana que Padilla utiliza como cebo para atraer a una pareja de novios fresas a un “campal toquín de punk”, como Cameo, se puede escuchar por las páginas del mismo relato: Ellas Dicen Mierda, de los Vómito. Institutionalized de Suicidal Tendencies y Something Else de Sid Vicious, se suman al score del texto, rolas para narrar el desencuentro de la parejita fresa y la concepción misma del desencanto, del afecto en las relaciones sociales que repercute en ultimas instancias, en la violencia rústica.

Linoleum y The Desperation’s Gone de NOFX, temas utilizados para narrar las memorias de un chico punk angustiado por el desempleo y la vida adulta; este joven rememora sus días de vicios recorriendo su antiguo barrio, sintiendo La añoranza de hurgar en la basura. Linoleum es un loor al desgobierno, del disco Punk in Drublic, mientras que The Desperation’s Gone, del So Long and Thanks For All The Shoes, es una canción que escribiría Fat Mike sobre la desilusión.

Bocanegra de Sonido Gallo Negro, un proyecto que retoma el sonido psicodélico de la cumbia peruana de los años 70’s, fusionándolo con actitud de garage. Alfredo Padilla utiliza el tema Bocanegra, una cumbia arrabalera y ponzoñosa para crear la atmósfera de Inhala, un relato sobre el arrabal, la mona (solvente barato utilizado como droga de inicio), la indigencia, la discriminación y la metempsicosis de un disconforme.

All The World Is Green de Tom Waits, es el score perfecto para una de las prosas más espesas de Padilla. En el relato La voz de Tom nunca nos fallará, el autor entrega líneas pausadas, donde cada palabra es calculada, prosa estricta, rigurosa. All the World is green es una canción compuesta por Dios, es decir, Tom Waits, incluida en el Blood Money, disco publicado en el 2002.

Me Voy A Tirar Del Noveno Piso de Charly García, un tema que narra aquella vez en que Charly se tiró a una alberca desde el noveno piso en el Hotel Aconcagua, en Mendoza. Aparece precisamente en el relato Me voy a tirar sin pedir permiso, de Padilla. Un cuento devastador, sin esperanza, que narra quizá la historia misma del autor. Es el texto más autobiográfico de La Pastilla, en donde Alfredo Padilla es un personaje emergido de una urbe fantástica, un mundo subterráneo y marginal, ahí le gusta dirigir sus reflectores literarios.

Blow de Ghinzu, banda originaria de Bélgica que forma parte del soundtrack de la película Exdrummer de Koen Mortier, una película rara y de difícil digestión, como el relato: No eres un hombre dragster, en donde Blow aparece apenas como una apología.

Bro Hymm de Pennywise. Padilla narra la muerte del bajista Jason Thirsk que se suicida siendo anteriormente apartado de la banda por su fuerte adicción al alcohol, el autor lo relaciona con su propia vida en el relato: Podemos conquistar cualquier cosa juntos.

This is hardcore de Pulp, es el epígrafe de Tipos de mensajería en un Chat pornográfico, el texto más guarro y porno de La Pastilla. This is hardcore fue lanzada por primera vez en 1997. En el mismo texto, aparece también una curiosidad: Only You de Ray Coniff: “Busco pareja nocturna en San Luis Potosí, en especial que le guste la música de Ray Coniff. Recién puse Solo tú en el reproductor, mientras rasgo mis medias, lo que me hace ver aún más sexy de lo que estoy. Fui secretaria durante tres años, pero me echaron por hacer cosas que las secretarias hacen siempre con sus jefes”.

Singing In The Rain de Gene Kelly, surge como Cameo en Apuntes de un padre hikikomori. Un padre angustiado y asqueado por la vida nocturna que decide tener un dealer de Leche Nido para su bebé.

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